In memoriam de las víctimas del atentado de Madrid del día 11 de marzo de 2004

Al cumplirse los ocho primeros años del execrable atentado de al Qaeda en Madrid, el 11 de marzo de 2004, cabe pregutarnos, si es posible la paz tranquila y la seguridad en estos días, ahora, en este instante. No solo el sosiego y la paz de los españoles, sino la del mundo actual globalizado. La evidencia responde negativamente, pues solo de manera relativa podemos considerarnos en paz. Estados Unidos, tras el cruel y vil  atentado del Word Trade Center puso los cimientos para que no volviese a ocurrir tan tremenda masacre en su suelo, y lo procuró para el suyo, pero no para otros. En aquel entonces, el inefable Busch no supo responder nada más que con violencia, que generó más violencia y, fruto de ello, en nuestro suelo, el de España, sufrimos la brutal sangría del 11 de marzo, el mayor atentado contra nuestros ciudadanos en toda la historia de España.

Amanecía aquel jueves en Madrid como un día cualquiera… y feliz, al menos para los madrididistas, pues el Real Madrid le había ganado, la noche anterior, al Bayer de Munich por un gol a cero en el estadio Santiago Bernabéu. La gente trabajadora iniciaba su jornada habitual dispuesta a enfrentarse a sus tareas cotidinas con el mejor de los ánimos. Y aquellos que, desde las provincias acudiamos al partido, nos levantábamos de nuestras camas en el hotel con el recuerdo de la victoria futbolera junto a las prisas de hacer la maleta para regresar contentos a casa.

Entre el cansancio y el sueño, nos levantamos con los primeros bostezos matutinos y los  sonidos de fondo del tráfico y, el ir y venir de la gente en la Puerta del Sol. Había que prepararse pronto para la vuelta a casa y nada mejor que una ducha para despertar al nuevo día. Mientras escuchábamos en la radio, de fondo, el Hoy por hoy de la cadena SER, nos sorprendió la voz de Iñaki Gabilondo rompiendo la monotonía informativa con la noticia de las dos primeras bombas. A partir de aquellos momentos, Madrid se convertía en la ciudad del dolor. Madrid se convertía en víctima de una guerra de usurpación en la que el Gobierno de Aznar nos había metido.

Los dispositivos de seguridad montados en torno a las estaciones afectadas por las bombas terroristas, no nos permitieron llegar hasta la estación de Atocha, así que regresamos al hotel y decidimos esperar. Como nuestro hotel estaba en la misma Puerta del Sol, hotel París, nos acercamos a la plaza donde se concentró uno de los puntos de protesta contra el atentado; primeramente contra ETA, después contra la guerra de Irak y más tarde contra el Gobierno que, vilmente, mentía hasta donde podía. Pero también la Puerta del Sol se convirtió en uno de los puntos solidarios donde donar un poquito de nuestra sangre. Las colas se hicieron largas… Nuestra canon fue la mejor herramienta etnográfica para guardar en nuestros corazones la gran tragedia.

El silencio se hizo presente durante toda la mañana en la plaza, símbolo del corazón de España. No hubo gritos. Sí, rabia contenida. Por la tarde alrededor de las seis, un ronco murmullo se oía desde la habitación de nuestro hotel. Abrimos la ventana y comprobamos que ante la puerta de la sede del gobierno autónomo madrileño, se estaba formando una gran concentración de personas que protestaban casi en silencio. Solo una pancarta frente a la puerta del edificio y un mástil con la enseña nacional y un crespón negro que ondeaba por encima de la multitud. Nos unimos a aquellos ciudadanos anónimos con respeto, indignación y dolor. Al llegar la noche, la manifestación se transformó en una silenciosa vigilia que duró hasta la madrugada: velas encendidas, rostros entristecidos… Entre los corrillos distribuidos por la plaza al azar, la sombra de la duda de la autoría del atentado comenzaba a despejarse entre los ciudadanos de a pie…

Al despertar del día siguiente, el sonido constante e intenso del día anterior había dado paso a otro más difuminado, más suave, casi rozando el silencio. Amaneció sin sol y con frío. Nos despedíamos de Madrid con el corazón roto, con la tristeza en nuestros rostros y conteniendo la emoción. Cuando el tren de Altaria inició su marcha en dirección a Andalucía, tuvimos la posibilidad de fotografiar algunos de los vagones destrozados por las bombas. Y lo hicimos para que nunca se nos borrase de nuestras retinas, la imagen de aquel día de muerte, miedo y terror. Para que siempre recordásemos a todos cuantos murieron y padecieron en aquel siniestro 11 de marzo de 2004 en Madrid, la capital del dolor.

Viaje hacia el bicentenario de García Gutiérrez

El 5 de julio de 2013 se cumplirán 200 años del nacimiento, en Chiclana de la Frontera, del poeta y dramaturgo romántico, Antonio García Gutiérrez. Nos consta que desde varios foros se está con la intención de conmemorar este acontecimiento histórico de las letras españolas y, cómo no, de la historia de Chiclana.  Bien lo merece. También nos consta que desde la “oficialidad” aún no se ha hecho nada o al menos, nada se ha dado a conocer o entender. Y como el tiempo pasa y avanza, creemos que es el momento para que, desde la “sociedad civil”, iniciemos algunos preparativos de un Viaje hacia el bicentenario del nacimiento del inmortal García Gutiérrez. Que no quede en el olvido el justo recuerdo y homenaje que le debemos a don Antonio. Que otros viajeros en el tiempo, no nos demanden ante la historia de esta ciudad, por nuestra desidia o pereza; por haber transigido o por burdas excusas amparadas en la realidad económica de nuestros días. Por cierto, hoy se cumplen 159 años del estreno de una de las grandes óperas de Giuseppe Verdi basada en el drama histórico de nuestro paisano, El trovador. Se trata, como todos ya saben de, Il trovatore, que se estrenó el 19 de enero de 1853 en el teatro Apollo de Roma.

Chiclana, 19 de enero de 2012.

Vipren: del fordismo al mecenazgo

Fue Henry Ford quien a principios de los años veinte del siglo pasado puso las bases de la división científica técnica del trabajo moderno. Con su invención de la cadena de montaje en su fábrica de automóviles en Detroit creó un modelo socioeconómico que ha pasado a la historia con el nombre de “fordismo”. Años más tarde, Taylor fue más allá con su innovación en la organización del trabajo basado en la administración científica y, los japoneses de Toyota a mediados de los años ochenta introdujeron un nuevo modelo de división técnica del trabajo, el “toyotismo” o trabajo “just a temp” (justo a tiempo) que tendría importantes repercusiones laborales, sobre todo en los momentos de huelga. Son los tres modelos clásicos que la Antropología del Trabajo estudia para la comprensión de la evolución o transformación del trabajo en el siglo XX y que de una u otra forma perviven en el mundo laboral actual.

Sin embargo, el mundo de la empresa y por extensión de la economía ha cambiado en el último cuarto de siglo pasado en relación al trabajo y a la posición e interrelación entre trabajadores y empresarios. Logradas las históricas reivindicaciones obreras del siglo XIX, el mundo laboral  ha conseguido durante el XX -en la mayoría de los casos- alcanzar cotas aceptables para la mejora y bienestar del trabajador por cuenta ajena. En cuanto a las empresas: pequeñas, medianas y grandes corporaciones empresariales, el liberalismo económico, satisfecho, ha permitido un mercado con grandes posibilidades de obtener importantes plusvalías. Tanto es así que, son imposibles de cuantificarlas, por lo que el neocapitalismo vive una extraordinaria época de bonanza que se refleja en un alto crecimiento exponencial a nivel global de las mismas, sobre todo en países desarrollados. No obstante, siempre existen empresas que, al margen del beneficio económico propio destinan una parte de los mismos en fondos de proyectos de cooperación con organizaciones sociales no gubernamentales o bien creando fundaciones. Es este, el caso que nos ocupa y que traemos a colación con motivo de  conmemorarse el cuarenta aniversario de la empresa Vipren. Cuarenta años y parece que ya fuese centenaria su existencia.

Desde aquel lejano día en que José Antonio González emprendiera el camino, y nunca mejor dicho, del emprendedor chiclanero, Vipren viajó seguro y partió en busca de la conquista de lo económico-laboral  y de lo socio-cultural. Ya en sus inicios demostró que Vipren iba a ser mucho más que una empresa al uso. Hoy es una institución señera en el ámbito económico de Chiclana con expansión en toda España, pero también es una punta de lanza, que  ha abierto caminos y logrado grandes metas en lo social, deportivo y cultural. Si en el terreno económico es fuente de riqueza para su ciudad, bienestar para sus trabajadores y ejemplo de seriedad en sus compromisos, en el ámbito cultural-deportivo es, el mayor exponente de mecenazgo en la bahía de Cádiz y en Andalucía. Nunca en Chiclana tuvimos el ejemplo tan desprendido de una familia que, desde su generosidad, dan vida a proyectos deportivos y culturales. Desde el deportista que comienza a entrenar con fe y tesón dispuesto a alcanzar el éxito de la plusmarca o la victoria en equipo, hasta el joven escritor, poeta, novelista, historiador o científico que mira con satisfacción cómo su obra, la obra nacida del esfuerzo y creación de su intelecto ve la luz editorial gracias a la Fundación Vipren.

Con tan solo ocho años de  fructífera y apasionada vida, la Fundación abarca un amplio espectro  social, humano, cultural y deportivo. Y todo ello encaminado al interés de la sociedad, desde la solidaridad y el compromiso social que ha venido marcando desde la fundación del Grupo Deportivo que comenzó con el patrocinio de un equipo de jóvenes ciclistas en 1983 y que llegaron a competir en las más altas esferas del deporte español en su categoría consiguiendo una medalla de oro en los campeonatos de España de cadetes. Una medalla que fue premonitoria, pues nueve años más tarde, Chiclana se convertía en la primera ciudad española con una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 gracias a nuestro José Manuel Moreno Periñan. Un joven campeón que se había formado en los equipos de Vipren. Desde entonces, el  ciclismo en Chiclana es un deporte emblemático y Vipren su patrocinador más importante, como lo es la gran gala del deporte.

Y en el ámbito netamente cultural, iniciado algo más tarde, hay que destacar la  importantísima trayectoria editorial con más de sesenta libros editados que alcanzan la cifra de sesenta mil ejemplares. Cifras que cada año se incrementan con nuevas iniciativas como el premio de investigación histórica local “Dionisio Montero” o la colección de libros solidarios, ambas estrenadas el pasado año. También patrocina conferencias, conciertos, convenio de colaboración con el Ateneo de Chiclana, el certamen de jóvenes cantautores y el certamen de pintura de otoño. Por último, recordar la interesante muestra de arte contemporáneo que alberga la sala de exposiciones de la Fundación, así como su biblioteca que cuenta con más de veinte mil ejemplares y una precisa e interesante hemeroteca, en la que tiene un lugar especial nuestro semanario Chiclana Información, encuadernado y conservado con esmero desde su primer número hasta el actual.

A todo esto tendremos que preguntarnos, que quién es José Antonio González que tanto hace por el deporte y la cultura. Pues bien, sus formas le delatan, porque es un  hombre sencillo en el sentido extenso de la palabra. Un hombre del pueblo hecho así mismo, que reivindica el esfuerzo del trabajo, la constancia y la imaginación para alcanzar los proyectos que, almacenado en su mente, pone en funcionamiento práctico cada día. El ejemplo más claro lo encontramos en Vipren, que se ha convertido en algo más que una fábrica con una cadena de montaje fordiana; que va más allá de una fábrica japonesa de “jus a temp”.Y no sólo es capaz de liderar su sector, sino que también, el espíritu emprendedor de José González se hace notar con la creación de otras empresas en el campo de la agricultura, ganadería y acuicultura.

Por todo ello no es de extrañar que José Antonio González,  luzca en su solapa la medalla de oro de la ciudad de Chiclana, pues en Chiclana tiene el honor de ser querido y admirado por sus paisanos,  algo que a veces es tan difícil de conseguir en el propio terruño. Enhorabuena a la familia González Saucedo por tan feliz aniversario y gracias por cuanto hace por Chiclana y para con los chiclaneros.

Publicado en Chiclana Información, el 26 de octubre de 2007.

La entrega del Sahara

El pasado sábado 28 de julio se celebró en el hotel Valentín, la X cena benéfica organizada por SADICUM en pro del pueblo saharaui. Un acontecimiento que no pasó desapercibido para la solidaria sociedad chiclanera que, como cada año, se volcó literalmente con esta justa causa. Así, la cena se convirtió simbólicamente en una gran manifestación de apoyo, solidaridad y compromiso con la República Democrática Árabe Saharaui, al margen del pequeño respaldo económico que suponía la participación en la cena. A los postres intervino el presidente de SADICUM, Antonio García Manzano que quiso reconocer el trabajo y la labor realizada a todos cuantos han colaborado y participado a lo largo de estos años y en la última campaña. También intervino el representante del Frente Polisario para Andalucía, Mohamed Salem Daha, que asimismo agradeció el gesto -o los gestos- que el pueblo de Chiclana ha tenido durante estos diez años con su nación, e hizo un breve recorrido histórico en la larga lucha que sostienen por conseguir su independencia. Y expresó el sentir y sufrimientos de los saharauis en ese tremendo exilio que ya dura casi treinta y dos años en donde conviven más de 200.000 refugiados en unas condiciones infrahumanas más propias del siglo XV que del siglo XX, sin nombrar el actual.

La historia del conflicto nos remite al otoño-invierno del año 1975 con los últimos estertores de muerte del franquismo -el dictador moribundo y nuestro Rey atado por unas leyes y un Gobierno que nunca fue el suyo- tras los fusilamientos de septiembre que habían provocado una condena unánime del régimen agonizante en todo el mundo. Incluso la ONU estuvo en la tesitura de expulsar a España de la organización. En aquellos difíciles momentos, un claro movimiento de estrategia diplomática de Marruecos planteó su vindicación del Sáhara aduciendo a una antigua soberanía, falazmente inventada, que intentaba colocar en el Tribunal de Justicia de La Haya y ante la ONU. Así, mientras los españoles iniciábamos el camino de nuestras libertades, el último gobierno franquista entregaba, más bien, vendía a Marruecos y Mauritania el Sáhara y su pueblo que, como más de un historiador ha dicho, lo hacía “con las manos y pies atados” y con la promesa nunca cumplida, de un referéndum para la autodeterminación del territorio. Todo ello, tras una guerra subterránea con el Frente Polisario que desde mayo de 1973 había dado muestra de actividad política y militar con su primera acción armada contra un puesto de policía, cuyo asalto se saldó sin víctimas, pero que tuvo un impacto mediático a nivel internacional lo suficientemente importante como para dar a conocer quienes eran los defensores del pueblo saharaui y hasta donde estaban dispuesto a llegar.  España reaccionó de forma inaudita y contradictoria al permitir y fomentar la creación de un partido político progubernamental, curiosamente, cuando en España estaban prohibidos los partidos políticos. Así nació el Partido de Unión Nacional Saharaui (PUNS).

Tras las primeras acciones armadas, en 1973, continuaron otras al año siguiente. Éstas mejor organizadas una vez que se consolidaron las bases como organización política-militar. Al mismo tiempo, se producía una fuerte presencia e implantación del movimiento independentista en la población del Sáhara y en España a través de estudiantes y obreros saharauis. El apoyo de todas las capas sociales y esencialmente,  la implicación de la mujer saharaui en la lucha por la defensa de los mismos derechos sociales y políticos del hombre, fue, sin lugar a dudas, una baza importante para  el Frente Polisario. En 1975 el apoyo vital recibido desde Argelia y Libia vendría a sumarse a la reivindicación del territorio del Sáhara, del único partido reconocido por sus habitantes. De esta manera, armas y propaganda fueron dos  elementos que unido al apoyo diplomático de estos mismos países árabes contribuyó a la internacionalización de un problema que se suponía menor. Las últimas acciones militares contra España, sobre todo, el apresamiento de dos patrullas militares, produjo en el gobierno franquista un síndrome de precipitación, miedo y desazón, por lo que en un mes tuvo lugar la paradoja de cambiar de estrategia con respecto al Frente Polisario y su política de autodeterminación e independencia. Así, el enemigo se convirtió en un aliado a vigilar y el proceso entra en una dimensión distinta en la que España “reconoce el derecho a la autodeterminación” así como el reconocimiento al Frente Polisario.  Mientras tanto una misión especial de la ONU visitaba el Sáhara y comprobaba in situ cómo el pueblo saharaui, en masa, daba su apoyo tanto al Frente Polisario mientras pedían la independencia del Sáhara. En el mes de septiembre se esperaba con inquietud el informe de la ONU y el dictamen  del Tribunal de Justicia de La Haya. En ese tiempo de espera, el Polisario sospechaba que los gobiernos de España y Marruecos están negociando. No andaban equivocado. El 12 de octubre, PUNS y F. Polisario llegan a un acuerdo para unir todas las tendencias con el fin de alcanzar la unidad nacional con vistas a una futura independencia. El 21 de octubre el Frente Polisario en un comunicado, da por finalizada su lucha contra España, entregando los últimos prisioneros y el cadáver de un soldado muerto. El día 26 el Frente Polisario entra oficialmente en el Aaiún siendo recibidos con aclamaciones y vítores por un pueblo enardecido y entusiasmado. Sin embargo, el día 28 España y Marruecos llegan a pactar el fin de la marcha verde, mientras que las reales fuerzas armadas marroquíes penetran en el Sáhara sin oposición de las españolas. Quince días más tarde se firmaba en Madrid el acuerdo de entrega del Sáhara a Marruecos y Mauritania. La infamia se había cumplido, el gobierno franquista respiraba feliz. El pueblo saharaui comenzaba su largo viaje, su largo éxodo hacia Tinduf, donde se establecían los campos de refugiados.

Publicado en Chiclana Información, el 3 de agosto de 2007

Bagdad, campo de batallas

Bagdad, la ciudad de ensueño a la que viajamos una tarde lenta de verano y que nos sumergió en un mundo de exóticos ambientes dejando en nuestra memoria, para siempre y desde entonces, una huella indeleble en nuestro territorio más íntimo y personal, no sólo es hoy una sombra o una quimera de lo que fue antaño, sino una ciudad de clima siniestro, lúgubre y plomizo, en donde los atentados envuelve la vida día tras día dejando una estela de cadáveres destrozados y familias al borde de la locura. Un “loco Bagdad”, como hace unos días llamó una emisora de televisión a la capital de Irak tras un atentado, pues, como si de una naturaleza humana se tratase, el símil evidencia el delirio y la demencia de una ciudad donde “la vida no vale nada”, como cantaba el cubano Pablo Milanés, y en donde se libran dos guerras: una de independencia frente al invasor extranjero y una civil entre hermanos; la primera tan semejante a aquella otra nuestra, aquí, en España, contra otro imperio, el napoleónico.

Razón han tenido los que en más de una ocasión han comparado a Bagdad, en esta guerra, como un campo de batalla. Y resulta evidente ante los palmarios hechos bélicos que cada día ocurren en la capital iraquí. Pero no es la primera vez que la ciudad bagdadí es partícipe y protagonista de esta locura humana. Muchos siglos antes existió una Bagdad llena de plenitud, de infinita plenitud, desde cuyo esplendor otra ciudad, la Córdoba de los Omeyas logró fundirse  y competir a la vez, por su grandeza y sabiduría. Aquella Bagdad, una ciudad de ensueño para locos y menesterosos, para adivinadores y cuenta cuentos, para viajeros de papel. Y tan rica de aventuras y culturas, tan fascinante, como viajar con la mente por sus múltiples y extrañas formas de vida, de sus modos de vivir y convivir de diferentes pueblos que hizo posible, en su conjunto, la formación de un imperio. Un imperio que llegó a alcanzar un importante nivel cultural en el siglo IX y un poderoso progreso político y económico. Este desarrollo, sin embargo, la llevó al caos en un lento, pero inexorable proceso de disgregación política poniendo fin a su esplendor y a la dinastía del califato abbasí. Fue el primer síntoma de guerra, la primera batalla solapada en una rebelión, la de los fatimíes, en el año 940.

Levantada en el desierto, la primera Bagdad no duró más de un siglo. Su fundador, el abbasí al-Mansur, descendiente del profeta y segundo califa mandó edificarla  en el 762 disponiendo la misma en círculos concéntricos alrededor del palacio califal. Una ciudad estratégicamente situada en la ruta comercial de la India y  China con Occidente. Tan perfecta y llena de bienestar que un bagdalí entonces, era un ser envidiado por cualquier naturaleza humana, pues tenía la ciudad el prodigio de ser un compendio del mundo. Así lo quiso al-Mansur, que la fortificó y amuralló, construyendo una amplia y larga avenida de lo largo del Tigris. Se había propuesto hacerla la gran capital del imperio y así, ostentó el título capitalino entre el año 762 al 766. Unos años más tarde, en el 812, fue saqueada a causa de las luchas intestinas sucesorias entre los hijos del califa. No obstante, aquel vergel de plantas exóticas y palmeras regadas por canales volvió a brillar durante los siglos IX al XIII en una inusitada transformación: se ampliaron las murallas, se construyeron escuelas, palacios, mezquitas, zocos y mercado y, baños, alcanzando a ser el gran centro cultural y artístico que anteriormente había sido.

Sólo la invasión de las hordas del mongol Hulagu, nieto de Gengis Kan, el 15 de febrero de 1258, acabó con el Bagdad cosmopolita y rico, el centro urbano más importante del mundo islámico. A pesar del saqueo, la muerte del último califa abbasí Mustasim y el incendio a la ciudad, muchos edificios se mantuvieron en pie logrando así su persistencia en el tiempo y en la Historia. A la conquista mongol de 1258, le siguió la invasión, de julio de 1401, del también mongol Tamerlán que tomó la ciudad con un poderoso ejército. Esta invasión está considerada como la segunda gran batalla por Bagdad. Desde 1508 a 1534, la ciudad permaneció bajo el poder de los persas safevíes que la perdieron durante las guerras turco-persas. En 1526 el turco Solimán el Magnífico luchaba contra el sha Tamasp. Solimán marchó hacia Persia con un imponente ejército reconquistando la ciudad de Tabriz y entrando en Bagdad en 1534. De esta manera finalizaba la tercera gran batalla de Bagdad.

Nuevas revueltas y victorias persas hicieron que la ciudad volviera a ser ocupada por los súbditos del sha, pero seis años más tarde, el impetuoso empuje de un ejército turco otomano dirigido por el sultán Murad IV logró, tras un duro asalto, hacerse con la ciudad. Desde ese momento fue una importante ciudad del imperio otomano formando parte de las tres grandes zonas geo-políticas de Mesopotamia junto con Mosul y Basora. Así permaneció hasta la Primera Guerra Mundial cuando en marzo de 1917 tuvo lugar la cuarta batalla de Bagdad en la que el general británico Maude entra en la ciudad tras el repliegue turco del general Halil Bajá, que retiró el ejército  del norte de la ciudad. Se iniciaba una nueva ocupación, esta vez bajo la supervisión y el mandato del Reino Unido que ante la sublevación y revuelta de 1919-1920 instauraron, al año siguiente, una monarquía cuya autoridad central sería el hijo del jerife Husein del Hiyaz, Feisal I de Irak. A pesar de que en 1932, la Sociedad de Naciones reconocía la soberanía de Irak, los británicos volverían a invadirla en la Segunda Guerra Mundial.

En el año 1958 se produjo la revolución iraquí liderada por Karim Kasseman contra la monarquía hachemita. Surge entonces, en el partido baasista -contrario a Kassem- la figura de Saddam Hussein, un joven revolucionario ambicioso y soñador. Encarcelado y perseguido, tras la caída y muerte de Kassem es ascendido a vicepresidente del país haciéndose con el poder absoluto en julio de 1979 tras la dimisión, por motivos de salud, del presidente Al Bakr. Con un poder supremo semejante al de los emperadores romanos, se convierte en un dictador, tirano y genocida que invade Kuwait en agosto de 1990. Había estallado la Primera Guerra del Golfo. La guerra no llega a Bagdad, pero enciende la espoleta de un fututo conflicto armado. El 21 de marzo de 2003, Estados Unidos y una fuerza internacional aliada, entre las que se incluía España, atacan a Irak iniciándose la Segunda Guerra del Golfo. Así comenzaba una precipitada marcha hacia la capital, que desde entonces, libra su quinta batalla. La batalla más larga y sangrienta de la historia de Bagdad.

Scherezade, la bella y exótica protagonista de los cuentos de Las mil y una noches termina uno de sus clásicos relatos diciendo: “No mates al inocente por causa del culpable (…) Mientras, vio llegar, con esperanza, las primeras luces de la mañana.” Y Walt Whitman, el preclaro poeta norteamericano y precursor de la no violencia escribió en su libro, Hojas de Hierba: “Cuando la obediencia es incuestionable, cuando la servidumbre es completa, / Ninguna nación, estado o ciudad de este mundo, recobran jamás su libertad.”

Publicado en Chiclana Información, el 17 de agosto de 2007.