Crónica de la riada de 1965 en Chiclana de la Frontera (V)

RECONSTRUYENDO CIUDAD Y SOCIEDAD

Chiclana, con una población entonces de 24.049 habitantes de hecho, según el Padrón Municipal, y con 203 kilómetros cuadros de superficie, había sido afectada severamente por la catástrofe. Más del 8% de sus vecinos sufrieron de una u otra manera la inundación y su suelo fue anegado un 32%; casi un 70% del casco histórico incluyendo ambas orillas. Era por tanto hora de poner mano tanto a la reconstrucción material de la ciudad como a nivel social y económico. En los primeros momentos de la catástrofe las ayudas llegadas de las ciudades vecinas de Conil, San Fernando y Cádiz y, también de la hoy ciudad hermana de Úbeda[i] paliaron, en la medida de lo posible, las necesidades más perentorias. A principios de noviembre y a través del Ministerio de Gobernación, el gobernador civil concedió dos subvenciones[ii] a los damnificados para adquirir prendas de vestir. El Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio de Trabajo concedió, igualmente, una asignación especial para mitigar el paro obrero empleándose en trabajos de limpieza viaria y edificios públicos.

Antes de finalizar el año, en el ultimo Pleno Municipal[iii], tomaba cuerpo lo que en el año 1963[iv] no pudo conseguirse: la construcción de 300 viviendas en los terrenos colindantes a la ermita de Santa Ana:

En estas circunstancias y dada la necesidad urgente de construir viviendas para los damnificados en las inundaciones, es aconsejable que este Ayuntamiento pueda disponer libremente de los terrenos de referencia, dejando sin efecto los acuerdos de cesión anteriomente adoptados, sobre todo teniendo en cuenta que solamente en estos terrenos, pues no tiene otros, puede esta Corporación proyectar la construción de las viviendas cuya financiación le ha prometido recientemente el Gobierno de la Nación, destinados a los damnificados en la catastrófica inundación (…)[v].

Así, se deliberó sobre ello, y estando conformes los concejales presentes a lo expuesto por el alcade, se dejó sin efecto alguno los anteriores acuerdos dando traslado del presente, para su conocimiento, al Instituto Nacional de la Vivienda.

En el Pleno de enero[vi], el alcalde trasladó a la Corporación el acuerdo adoptado por la Comisión Delegada de Asuntos Económicos. Se trataba de la concesión de una subvención extraordinaria[vii] “destinada a la realización de obras de infraestructura que sirvan para paliar los daños ocasionados (…) por las inundaciones sufridas por esta Ciudad”[viii]. En la misma sesión plenaria, se aprobó por unanimidad solicitar “a la Dirección General de Carreteras (…) la mejora de la travesía de esta Ciudad, obra de suma y urgente necesidad, no solo por representar en su trazado actual un peligro permanente para el trafico, sino también por constituir complemento indispensable a las obras de encauzamiento y defensa del rio Iro y construcción de nuevo puente”[ix]. El Ayuntamiento se comprometía a contribuir con estas obras “en cuantía proporcional a su presupuesto y en la medida de sus posibilidades económicas”[x].

A todo esto se sumaba uno de los nuevos proyecto para la ciudad, ajenos a la inundación y que con anterioridad se había comenzado a tramitar en el mes de junio[xi]. Por su importancia, lo traigo a colación. Y lo hago porque está en la memoria de muchos chiclaneros. Era, ni más ni menos, que aprobar el expediente instruido de una cesión de terrenos[xii], en la colonia de Santa Ana, a la Dirección General de Enseñanza Media para la construcción del Instituto de Enseñanza Secundaria Poeta García Gutiérrez.

Este y otros asuntos relacionados con la inundación ocupaban gran parte de la actividad de la Corporación Municipal. Así, en sesión ordinaria del 25 de febrero se presentó el proyecto técnico[xiii], el presupuesto y la ejecución del puente pasarela sobre el río[xiv] y la pavimentación de la calle Caraza[xv]. Ambos proyectos a cargo de la subvención extraordinaria[xvi] concedida[xvii] por la Comisión Delegada de Asuntos Económicos de la Comisión Provincial de Servicios Técnicos[xviii]. En la misma sesión, también se aprobó el proyecto de pavimentación de las calles Concepción, Las Albinas y Cádiz[xix]. Y en el punto quinto, se debatió sobre las importantes obras[xx] de las fincas municipales en los números 3 y 5 de la calle Santa Ana, donde se hallaba el Dispensario Antipalúdico y Laboratorio Municipal. En ellas se construirían diez apartamentos, en las plantas altas, para alojar provisionalmente a familias cuyas viviendas fueron arrasadas por las aguas y sin medios para adquirir una nueva. Al mismo tiempo, se harían obras de reparaciones en el Laboratorio Municipal[xxi].

Varios concejales preguntaron al alcalde sobre la suscripción pro-damnificados de la inundación[xxii]. Éste respondió que todas las actividades que se habían desarrollados supusieron un éxito, pues fueron muchas las personas e instituciones que colaboraron en la ayuda, ya fuese material como económica, pero que aún no daba cifras concretas, pues “hay que abonar diversas cantidades por los diferentres gastos hechos a cargo a estos fondos, pero que dichos fondos estan a disposicion del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia”[xxiii]. En el siguiente apartado del mismo punto, el concejal Antonio Serrano Gil se dirigió al alcalde “inquiriendo noticias sobre la concesión de creditos a medio y corto plazo a industriales y comercianates cuya instalaciones fueron afectadas por la catastrófica inundación”[xxiv]. Le contestó el alcalde dando cuenta de las gestiones realizadas “y explicó el esquema de la tramitación oficial segunda al respecto por los diversos organismo que intervienen”[xxv].

En las sesiones siguientes nos vamos a encontrar, entre diferentes puntos del Pleno Municipal, varias referencias a los valientes de la inundación del año anterior. Así, en la del 25 de marzo de 1966[xxvi], sabemos que las obras de pavimentación de las calles Nuestra Señora de los Remedios y Frailes se adjudicó a los contratistas locales Hermanos Moreno Dávila, según acuerdo adoptado en un anterior Pleno[xxvii]. En urgencias, ruegos y preguntas, se trató sobre la propuesta, al gobernador civil de la provincia, del ingreso en la Orden Civil de Beneficencia, de Victoria Baro Sánchez. Y son nombrados y felicitados los vecinos Luis Barberá Campano y Manuel Cañizares Michelena, que son propuestos para la concesión de la Cruz de Salvamento[xxviii].

En el mes de abril, en la sesión ordinaria correspondiente al Pleno de dicho mes[xxix], el alcalde rindió cuentas de su viaje a Madrid. Detalladamente relató a la Corporación su visita al Ministerio de Hacienda para agilizar los créditos a comerciantes e industriales damnificados; la “ayuda económica para completar la reposición de ajuares destruidos”; y la financiación para la construcción de un grupo de viviendas[xxx]. En la Dirección General de Coordinación Agraria, de donde dependía el servicio de pósitos, para solicitar una concesión de un préstamo extraordinario al pósito local, a fin de que los agricultores afectados por la inundación pudiesen hacer frente a la sementera.

[i] Aún no se había realizado el protocolo de hermanamiento entre ambas ciudades, pero sí se contaba ya en Chiclana con la presencia de muchos ubetenses en las instalaciones del Campamento de Úbeda en La Barrosa. En el año 2010 tuve el honor de dirigirme al Pleno Municipal como Concejal Delegado de Hermanamientos y solicitar el voto favorable para que Chiclana se sumase la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad de Úbeda por parte del ayuntamiento ubetense a Acción Católica, responsable de cuantas cosas buenas han hecho por los jóvenes de Úbeda en dicho campanento. El voto fue favorable por amplia mayoría.

Notas:

[ii] Una de 250.000 pesetas y otra de 50.000 pesetas.

[iii] AHMCh. Legajo nº 63. AA. CC. Sesión Ordinaria de 31 de diciembre de 1965. Punto tercero.

[iv] En las sesiones plenarias de 25 de enero y 31 de mayo de 1963 el Ayuntamiento acordó la cesión gratuita al Instituto Nacional de la Vivienda de una parcela de 22.000 metros cuadrados, de propiedad municipal, para la construcción de 300 viviendas subvencionadas. No se llegó a otorgar la escritura pública por diversos motivos ajenos al Ayuntmaiento y al Instituto Nacional de la Vivienda.

[v] AHMCh. Legajo 63. AA. CC. Sesión ordinaria de 31 de diciembre de 1965. Punto tercero.

[vi] AHMCh. Idem.

[vii] De 7.500.000 pesetas

[viii] AHMCh. Legajo 63. AA. CC. Sesión de 31 de enero de 1966. Punto tercero.

[ix] AHMCh. Ibídem

[x] AHMCh. Ídem

[xi] AHMCh. Legajo nº 63. AA. CC. Sesión Ordinaria de 25 de junio de 1965. Punto cuarto.

[xii] 7.460 metros cuadrados.

[xiii] Del ingeniero municipal José Guerrero Fernández.

[xiv] Con un coste de 6.323.711,01 pesetas.

[xv] Ascendía a 1.547.523,10 pesetas

[xvi] Hasta 7.500.000 pesetas

[xvii] A propuesta de la Comisión Interministerial de Planes Provisionales.

[xviii] En cumplimiento del Consejo de Ministros de 5 de noviembre de 1965.

[xix] Alcanzaban un total de 903.183, 99 pesetas.

[xx] Presupuesto de 307.010, 52 pesetas.

[xxi] 56.851,20 pesetas.

[xxii] En el punto noveno, en su apartado segundo.

[xxiii] AHMCh. Legajo nº 63. AA. CC. Sesión ordinaria de 25 de febrero de 1966.

[xxiv] AHMCh.: Ibídem

[xxv] AHMCh: Ídem

[xxvi] En el punto undécimo.

[xxvii] AHMCh. Legajo nº 63. AA. CC. Sesión ordinaria de 14 de enero de 1966.

[xxviii] AHMCh. Legajo nº 63. AA. CC. Sesión ordinaria de 25 de marzo de 1966.

[xxix] AHMCh. Legajo nº 63. AA. CC. Sesión ordinaria 29 de abril de 1966.

[xxx] AHMCh: Tanto la ayuda económica para ajuares como la financiación de las viviendas fueron asimismo tratados con el director general del Instituto Nacional de la Vivienda.