El pintor Eduardo Vassallo Dorronzoro y su familia

En la Chiclana revolucionaria de 1868 nacía, el 28 de noviembre, el pintor Eduardo Vassallo Dorronzoro. Hoy se cumplen por tanto 140 años del nacimiento del genial pintor. Es conocido por la mayoría de los chiclaneros por ser uno de los tres grandes pintores que nacieron durante el siglo XIX en Chiclana y uno de nuestros más queridos y afamados artistas plásticos. Muestra de ello es el homenaje pictórico que hace tan sólo unos años, en el 2003, tuvimos la ocasión de poder ver y contemplar en las salas de exposiciones de la Casa de Cultura entre el 27 de febrero y el 28 de marzo. Una escogida muestra de una parte de su obra que tuvo por título: ”Eduardo Vasallo Dorronzoro, el pintor y su tiempo” y que magistralmente expuso su comisario, el gaditano José Antonio Merino Calvo.

Eduardo fue el cuarto hijo de una familia acomodada de Cádiz que vivía en la calle Duque de Tetuán número 13 de la capital gaditana. Su padre, Eduardo Vasallo O´Lawlor, era primer oficial de administración civil que trabajaba como tal en el Gobierno provincial. Su madre, María Antonia Dorronzoro, fue hija de un doctor en Jurisprudencia que había trabajado como Auditor titular del Juzgado del Tercio y provincia marítima de Cádiz. Desde pequeña, Maria Antonia recibió clases de dibujo convirtiéndose en una pintora que destacó en algunos círculos artísticos del Cádiz de mediados del siglo XIX. Buena constancia de ello son varios cuadros que cuelgan en la parroquia de San Antonio en Cádiz y uno en el colegio de abogados de Cádiz. La familia tenía casa en Chiclana en la entonces calle Alcalá Galiano –actualmente Corredera Alta- número 14 donde nació el pintor.

Unos meses antes de nacer el pintor, cuando estalla la Revolución del 68 (La Gloriosa) en Cádiz, la familia se hallaba en Chiclana. Así, una de las primera noticias públicas que tenemos de la familia Vassallo Dorronzoro la encontramos en la sesión de cabildo del 25 de septiembre. Al terminar el punto undécimo, se leyó: “…una sentida y bien escrita comunicación dirigida á este Junta por el Sr. D. Eduardo Vasallo O´Lawlor, pidiendo á la misma se ocupe de la importantísima cuestion del Ferro-carril de Chiclana y proponiendo los medios de que á su entender debe valerse la Junta para conseguirlo, acordándose en vista de ella, nombrar una Comisión que estudiase dicha comunicación y emitiese dictamen sobre ella…”  para lo cual fueron nombrados el vicepresidente y varios vocales, además del asociado Leopoldo de Alba Salcedo (que sería diputado en el período de la Restauración y al que Chiclana le debe una parte del título de ciudad) para que se dispusiera las formas. Al tiempo, se le daban las gracias al señor Vassallo por sus trabajos y buenos deseos a favor del pueblo de Chiclana.

En la siguiente sesión de cabildo, la del 3 de octubre de 1868, una proposición del secretario de la Junta Revolucionaria, Guillermo Autrán de los Palacios, el padre de José Guillermo, exponía la necesidad de: “colocar bajo el dosel del testero principal del Salon de sesiones un gran cuadro con el escudo de armas de la Villa y donde constasen los nombres de los individuos que componen la Junta revolucionaria de Chiclana y que fueron elegidos por la voluntad del pueblo”. Así fue acordado por la Junta y una comisión compuesta por los señores Martínez, Cañizares, Núñez, Alba y Autrán quedó constituida para: “invitar á la distinguida artista Dª María Antonia Dorronzoro de Vasallo por si se dignaba hacerse cargo de dicha pintura”. Así se hizo, pero no consta que dicho cuadro se realizase y, menos aún, que fuese doña María Antonia Dorronzo, pues en aquellos momentos se encontraba embarazada, precisamente del futuro pintor que nacería, como hemos señalado anteriormente, el 28 de noviembre, tan sólo unos meses después. El viernes 4 de diciembre el neonato recibía el bautismo en la Parroquia de San Juan Bautista de nuestra ciudad.

Durante los diez años siguientes, el niño vivió entre las dos ciudades –Chiclana y Cádiz- hasta el traslado de la familia a Sevilla. Allí realizaría el bachillerato y continuaría con sus clases particulares de dibujo, perspectiva, anatomía pictórica, colorido y composición. En 1885 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla desarrollando en los años siguientes una exquisita técnica pictórica. Muestra de ello fueron varios bodegones de motivos florales y frutas. En 1892 Eduardo regresó a Cádiz junto con sus padres y hermanos, y volvieron a Chiclana a pasar largas temporadas, sobre todo sus padres. Mientras, el joven pintor, asentado y dispuesto a desarrollar su arte comenzó una primera y fructífera etapa pictórica. A partir de 1894 comenzaría a recibir sus primeros galardones. En marzo de 1896 contraería matrimonio en la parroquia de San Antonio de Cádiz con María Dolores Parodi Rosas, al tiempo que impartía clases en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Cádiz. Al llegar el verano pasaron la temporada en la casa de Chiclana. En estos años pintaría para la iglesia de San Juan Bautista de nuestra ciudad dos grandes lienzos sobre temas eucarísticos -actualmente en paradero desconocido- así como diversos bodegones.

El 6 de septiembre de 1898 falleció en Chiclana la madre del pintor. También nacería, en Cádiz, su segundo hijo –el primero, una niña falleció con tres años de edad- y mermaría su economía familiar, por lo cual solicitó plaza como ayudante en varias Escuelas de Artes en diversas ciudades españolas. De este modo, la familia se trasladó a Santiago de Compostela, volviendo a Cádiz más tarde, después a Madrid y finalmente a Córdoba. A partir de 1900 disminuyó su quehacer pictórico realizando tan sólo dos obras hasta su muerte. En Córdoba vivió quince años encontrando cierta estabilidad profesional, social y económica. En 1912 fue nombrado académico de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Noble. Finalmente, se trasladó a Baeza en 1922 y, tras una difícil etapa (enfermó de tuberculosis) llena de vicisitudes, falleció en la ciudad jiennense en 1932.

Publicado en Chiclana Información, el 28 de noviembre de 2008