Vipren: del fordismo al mecenazgo

Fue Henry Ford quien a principios de los años veinte del siglo pasado puso las bases de la división científica técnica del trabajo moderno. Con su invención de la cadena de montaje en su fábrica de automóviles en Detroit creó un modelo socioeconómico que ha pasado a la historia con el nombre de “fordismo”. Años más tarde, Taylor fue más allá con su innovación en la organización del trabajo basado en la administración científica y, los japoneses de Toyota a mediados de los años ochenta introdujeron un nuevo modelo de división técnica del trabajo, el “toyotismo” o trabajo “just a temp” (justo a tiempo) que tendría importantes repercusiones laborales, sobre todo en los momentos de huelga. Son los tres modelos clásicos que la Antropología del Trabajo estudia para la comprensión de la evolución o transformación del trabajo en el siglo XX y que de una u otra forma perviven en el mundo laboral actual.

Sin embargo, el mundo de la empresa y por extensión de la economía ha cambiado en el último cuarto de siglo pasado en relación al trabajo y a la posición e interrelación entre trabajadores y empresarios. Logradas las históricas reivindicaciones obreras del siglo XIX, el mundo laboral  ha conseguido durante el XX -en la mayoría de los casos- alcanzar cotas aceptables para la mejora y bienestar del trabajador por cuenta ajena. En cuanto a las empresas: pequeñas, medianas y grandes corporaciones empresariales, el liberalismo económico, satisfecho, ha permitido un mercado con grandes posibilidades de obtener importantes plusvalías. Tanto es así que, son imposibles de cuantificarlas, por lo que el neocapitalismo vive una extraordinaria época de bonanza que se refleja en un alto crecimiento exponencial a nivel global de las mismas, sobre todo en países desarrollados. No obstante, siempre existen empresas que, al margen del beneficio económico propio destinan una parte de los mismos en fondos de proyectos de cooperación con organizaciones sociales no gubernamentales o bien creando fundaciones. Es este, el caso que nos ocupa y que traemos a colación con motivo de  conmemorarse el cuarenta aniversario de la empresa Vipren. Cuarenta años y parece que ya fuese centenaria su existencia.

Desde aquel lejano día en que José Antonio González emprendiera el camino, y nunca mejor dicho, del emprendedor chiclanero, Vipren viajó seguro y partió en busca de la conquista de lo económico-laboral  y de lo socio-cultural. Ya en sus inicios demostró que Vipren iba a ser mucho más que una empresa al uso. Hoy es una institución señera en el ámbito económico de Chiclana con expansión en toda España, pero también es una punta de lanza, que  ha abierto caminos y logrado grandes metas en lo social, deportivo y cultural. Si en el terreno económico es fuente de riqueza para su ciudad, bienestar para sus trabajadores y ejemplo de seriedad en sus compromisos, en el ámbito cultural-deportivo es, el mayor exponente de mecenazgo en la bahía de Cádiz y en Andalucía. Nunca en Chiclana tuvimos el ejemplo tan desprendido de una familia que, desde su generosidad, dan vida a proyectos deportivos y culturales. Desde el deportista que comienza a entrenar con fe y tesón dispuesto a alcanzar el éxito de la plusmarca o la victoria en equipo, hasta el joven escritor, poeta, novelista, historiador o científico que mira con satisfacción cómo su obra, la obra nacida del esfuerzo y creación de su intelecto ve la luz editorial gracias a la Fundación Vipren.

Con tan solo ocho años de  fructífera y apasionada vida, la Fundación abarca un amplio espectro  social, humano, cultural y deportivo. Y todo ello encaminado al interés de la sociedad, desde la solidaridad y el compromiso social que ha venido marcando desde la fundación del Grupo Deportivo que comenzó con el patrocinio de un equipo de jóvenes ciclistas en 1983 y que llegaron a competir en las más altas esferas del deporte español en su categoría consiguiendo una medalla de oro en los campeonatos de España de cadetes. Una medalla que fue premonitoria, pues nueve años más tarde, Chiclana se convertía en la primera ciudad española con una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 gracias a nuestro José Manuel Moreno Periñan. Un joven campeón que se había formado en los equipos de Vipren. Desde entonces, el  ciclismo en Chiclana es un deporte emblemático y Vipren su patrocinador más importante, como lo es la gran gala del deporte.

Y en el ámbito netamente cultural, iniciado algo más tarde, hay que destacar la  importantísima trayectoria editorial con más de sesenta libros editados que alcanzan la cifra de sesenta mil ejemplares. Cifras que cada año se incrementan con nuevas iniciativas como el premio de investigación histórica local “Dionisio Montero” o la colección de libros solidarios, ambas estrenadas el pasado año. También patrocina conferencias, conciertos, convenio de colaboración con el Ateneo de Chiclana, el certamen de jóvenes cantautores y el certamen de pintura de otoño. Por último, recordar la interesante muestra de arte contemporáneo que alberga la sala de exposiciones de la Fundación, así como su biblioteca que cuenta con más de veinte mil ejemplares y una precisa e interesante hemeroteca, en la que tiene un lugar especial nuestro semanario Chiclana Información, encuadernado y conservado con esmero desde su primer número hasta el actual.

A todo esto tendremos que preguntarnos, que quién es José Antonio González que tanto hace por el deporte y la cultura. Pues bien, sus formas le delatan, porque es un  hombre sencillo en el sentido extenso de la palabra. Un hombre del pueblo hecho así mismo, que reivindica el esfuerzo del trabajo, la constancia y la imaginación para alcanzar los proyectos que, almacenado en su mente, pone en funcionamiento práctico cada día. El ejemplo más claro lo encontramos en Vipren, que se ha convertido en algo más que una fábrica con una cadena de montaje fordiana; que va más allá de una fábrica japonesa de “jus a temp”.Y no sólo es capaz de liderar su sector, sino que también, el espíritu emprendedor de José González se hace notar con la creación de otras empresas en el campo de la agricultura, ganadería y acuicultura.

Por todo ello no es de extrañar que José Antonio González,  luzca en su solapa la medalla de oro de la ciudad de Chiclana, pues en Chiclana tiene el honor de ser querido y admirado por sus paisanos,  algo que a veces es tan difícil de conseguir en el propio terruño. Enhorabuena a la familia González Saucedo por tan feliz aniversario y gracias por cuanto hace por Chiclana y para con los chiclaneros.

Publicado en Chiclana Información, el 26 de octubre de 2007.