Alonso Pérez de Guzmán, “El Bueno” y sus sucesores

La muerte, el pasado día 7 de marzo, de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina Sidonia –vigésimo primer titular del ducado- nos trae a la memoria la buena labor y las magníficas relaciones que tuvieron ella y Domingo Bohórquez durante varios años y que permitió el acceso de nuestro historiador a los archivos históricos ducales que, tan celosamente, la duquesa ha guardado y conservado. Aquella situación fue algo tan extraordinario para la historia de Chiclana que no tendrá parangón en mucho tiempo y que gracias a las transcripciones, estudio, investigación y, las posteriores publicaciones de Domingo tenemos el privilegio (los que nos dedicamos a estudiarla) de poder difundirla y divulgarla. Sus libros sobre el ducado referente a Chiclana son dignos de mención; obras de gran interés que es preciso conocer para saber cómo fue el señorío de Chiclana de la Frontera en la Edad Moderna. Una Chiclana, aldea yerma en la Edad Media, que Fernando IV entregara  y donara, por real privilegio, a Alonso Pérez de Guzmán El Bueno en 1303. El será el primer titular de dicho señorío. Un guerrero castellano que ya había ganado otras tierras para su linaje y que obtenía una aldea desierta, sin amurallar con el encargo real de defenderla y repoblarla. Así comenzó un nexo de unión entre Alonso Pérez de Guzmán y su linaje con Chiclana, llamada de la Frontera, por encontrarse en tierra intermedia entre la repoblación castellana y la denominada  terra maurorum o “tierra de moros”.
El linaje señorial de los Guzmanes llegaría a ser el más importante del reino de Sevilla y uno de los más antiguos del nuevo reino de la “Andaluzía”, llamada así a la tierra conquistada de Al Andalus desde la época del rey Fernando III El Santo. Alonso o Alfonso Pérez de Guzmán era hijo bastardo de un noble leonés, Pedro Nuñez de Guzmán lo que le confería un lugar alejado de la corte o al menos de difícil ascenso en el estrato social de la nobleza de aquella época. Sin embargo, había un camino para lograr alcanzar un lugar destacado entre la misma: las armas. Alonso, siguiendo los cánones de la época, se alistó como soldado de fortuna para luchar, en África, al servicio del sultán de Fez en el norte de Marruecos y de esta manera: “ganar honra, acrecentar su fama y adquirir hacienda con que sin vergüenza, ser entre sus vecinos y parientes el más honrado”. Una vez conseguidas tales famas y honras, se afincó en Sevilla poniéndose al servicio del rey castellano Alfonso X, El Sabio y pasando a ser su hombre de confianza. Del mismo modo, lo sería de sus sucesores: Sancho IV y Fernando IV. Con la confianza de ambos y el casamiento con una rica dama sevillana, María Alonso Coronel, comenzaría su ascenso social mientras formaba un vasto e importante señorío cuyo centro neurálgico sería, desde 1297, Sanlúcar de Barrameda.

Durante la defensa de Tarifa, que le encomendó Sancho IV, los benimerínes le amenazaron con matar a su hijo si no entregaba la plaza. El propio Pérez de Guzmán lanzó su daga para que mataran con ella a su hijo antes que rendir la villa tarifeña. Un gesto que le valió el sobrenombre de El Bueno, además de ganar para su linaje el antes mencionado señorío de Sanlúcar de Barradema y posteriormente el de Conil de la Frontera, Chiclana de la Frontera, Rota, Chipiona y Vejer de la Frontera. Durante la minoría de edad de Fernando IV, Alonso Pérez de Guzmán gobernó Andalucía con plenos poderes participando en cabalgadas y asedios por tierras de la frontera, el más famoso de todos el de Gibraltar, plaza que llegó a conquistar en 1309, año de su muerte. Al morir su cuerpo fue trnasportado hasta el monasterio de San Isidoro del Campo (Santiponce) que él mimo había mandado construir y que desde entonces ha sido lugar de enterramiento de los Guzmanes.
Sus descendientes aumentaron su patrimonio familiar combinando guerra y política. Así, en 1369, obtuvieron el condado de Niebla y a mediados del siglo XV, en el 1445, el ducado de Medina Sidonia –villa obtenida mediante una permuta- recayendo en Juan Alfonso Pérez de Guzmán III por su participación en la defensa de Sevilla. Por ello cuando se habla del duque de Medina-Sidonia como señor solariego de Chiclana hay que hacerlo desde esa fecha y no antes. También es necesario aclarar que Sanlúcar siempre ha sido el feudo principal de la Casa de Medina-Sidonia y no la ciudad de donde toma su nombre el ducado. Hasta el siglo XVIII, los Guzmanes ostentarían el título de duques de Medina- Sidonia. Su último titular fue Pedro de Alcántara Pérez de Guzmán y Pacheco (1724-1777), vigésimo primer Conde de Niebla y décimo cuarto duque de Medina-Sidonia. Al fallecer sin descendencia, sus títulos y bienes pasaron a su primo José Álvarez de Toledo y Gonzaga, décimo primer marqués de Villafranca, quien también murió sin descendencia, por lo que pasó la varonía de la Casa de Medina-Sidonia a su hermano Francisco de Borja Álvarez de Toledo y Gonzaga. Desde entonces seis miembros de la familia Álvarez de Toledo fueron duques de Medina-Sidonia hasta que en 1957, Luisa Isabel Álvarez de Toledo lo heredó de su padre, Joaquín Álvarez de Toledo y Caro.
La duquesa ha sido una mujer de especial personalidad, que dio la espalda a la dictadura franquista y apoyó a los trabajadores y jornaleros, mostrando una independencia vital que le costó la cárcel y el exilio. Desde su Fundación Casa de Medina Sidonia (a la que invito al lector a visitar en la web para conocer más sobre la casa ducal) ha realizado una labor independiente y casi monacal, además de publicar varios libros de historia y tres novelas. Ahora, su hijo primogénito, Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo es el nuevo duque de Medina Sidonia. Sin embargo, no será el presidente del importante e interesante archivo histórico de los Medina-Sidonia, sino un vocal más. Una decisión de la duquesa, en 2006, hizo cambiar los estatutos y nombró  presidenta vitalicia a su compañera durante más de veinte años y esposa “in artículo mortis”, Liliana Dahlman. Historiadora y secretaria de la fundación, dirigirá a partir de ahora los destinos de los más de seis mil legajos que contienen. El archivo, privado, es uno de los más antiguos de España. Ella  misma junto a la duquesa ha conseguido catalogar, proteger y conservar. Será un nuevo tiempo en el ancestral y rico archivo histórico que, con la incorporación de la Junta de Andalucía y la Diputación Provincial de Cádiz como miembros de la fundación, deseamos que se abra a todos los investigadores que deseen trabajar en él.

Publicado en Chiclana Información, el 6 de marzo de 2008